Porros, adolescencias y señales de humo

Article a www.lasdrogas.info
http://www.lasdrogas.info/index.php?op=InfoOpinion&idOpinion=314
Gener de 2011.

Si echamos un vistazo a los medios de comunicación, nos daremos cuenta que últimamente de la marihuana se habla mucho. Y encontramos diferentes versiones: unos alertan de las repercusiones de su consumo, sobre todo entre los más jóvenes; otros piden públicamente su regulación legal; personas afectadas por algunas enfermedades reclaman utilizarla para paliar los efectos de algunos tratamientos; ferias que anuncian y distribuyen productos para su cultivo; etc.

No es nuevo reconocer que la marihuana y sus derivados se consumen por un número significativo de la población. Joven, y no tan joven. Y si bien es cierto que su consumo es importante, la interpretación de las estadísticas y las posibles consecuencias de su consumo a menudo es poco rigurosa. Cada vez que aparecen datos en los medios se enciende la señal de alarma, frecuentando informaciones confusas e incluso, contradictorias. Se mezclan conceptos (el uso terapéutico se contrapone al lúdico), se agrupan diferentes realidades (no se diferencia entre aquel que consume y tiene un problema, al que no lo tiene, al que sólo lo ha probado) y se buscan causas y culpables.

El debate nos conduce a discursos extremos. Y entre quienes resaltan las excelencias, a quienes niegan cualquier utilidad, existe poco margen para extraer conclusiones realistas. O, al menos, prácticas. De hecho, sobre esta doble lectura pivotan las interpretaciones principales: estar a favor o en contra. Y tendremos que buscar soluciones que ayuden a convivir con esta realidad. Si puede ser, de manera no ploblemática.

Si a todo esto le sumamos la preocupación sobreañadida que a menudo rodea la adolescencia, nos asaltan la inquietud y el pesimismo…

De hecho, esto nos sucede, principalmente, porque seguimos empeñados en hacer una lectura de la adolescencia bajo los mismos parámetros de quince años atrás. Y lo que está claro es que las cosas han cambiado. Y mucho: el papel de la familia, la escuela, la política, la transición al trabajo, lo mucho que se alarga el período adolescente… Nuestros futuros adultos dependen cada vez más de la soberanía del mercado, del individualismo y de nuestra patológica (hiper)protección. Añadamos que nuestra miseria comunicativa ha ayudado a que los chavales cada vez nos vean como adultos y profesionales más alejados y lo que es peor, menos referentes. Nos recuerdan las encuestas (aquellas que a menudo se usan para criminalizar), y también muchos profesionales que conocen a chavales (porque trabajan con ellos desde su día a día, en la calle, en la red… -lejos de despachos y consultas terapéuticas-) que tenemos una generación de adolescentes –en comparación con sus precedentes- bastante tranquilos, conscientes y responsables por lo que a drogas se refiere. Otros temas –la sexualidad, el uso de internet, su capacidad crítica, lo automedicados que están, etc.- son harina de otro costal.

Y la realidad es que tenemos bastante adolescentes que han hecho uso de los derivados del cannabis. Pero éste, por norma, ni es compulsivo ni diario. ¿No puede ser contraproducente considerar abuso o problema cualquier consumo que se dé en este período de edad? Generalmente se hace. ¿Y que además sirva para justificar el fracaso escolar u otros problemas de los adultos? ¿Es un chico de catorce, quince o dieciséis años -o los que sea- permeable a los mensajes que les estamos ofreciendo?

En la adolescencia el inicio en el consumo de cannabis puede señalar la entrada y la consolidación a este periodo de edad. Y nos debe preocupar, en la medida que hablamos de personas en pleno proceso de maduración. Pero no es el elemento central de sus problemas y de sus dificultades. Hay que huir de discursos simplistas. Sus espigadas hojas ¿no ensombrecerán problemas más serios? ¿Qué pasa con aquellos problemas estructurales de nuestro sistema social, sanitario y educativo? ¿No estaremos desviando la atención para desatender problemas más complejos? Sinceramente, hay necesidades más prioritarias que el humo de los porros.

Ante un mensaje ineficaz y poco realista tipo “No fumes. Y punto” pensemos en educarlos hacia la responsabilidad. Y esta no sólo pasa por ser abstinente, sino para hacer un buen uso de la prudencia, la consecuencia y el sentido común (“común?”): “vender” la abstinencia como una de las mejores herramientas para evitarse problemas. Y no, en cambio, la única, y punto. Pues vamos a negar una realidad presente y futura. Y potenciar el sentido crítico como buena manera de hacer frente al consumo -de todo, no sólo de cannabis-, auténtica piedra filosofal de la adolescencia.

Debemos separar aquellos que hacen un uso experimental, e incluso esporádico, que al fin y al cabo son la gran mayoría, de aquellos que su consumo genera verdaderos problemas, por lo que a dependencia y problemática asociada se refiere.

Sería interesante cuestionarnos nuestros modelos de intervención. Más que oferecer información, a menudo errónea y poco útil si no se complementa de otros recursos, apostar por la formación. Y favorecer la comunicación entre dos períodos de edad con lecturas muy diferentes de una misma realidad. Necesitarán adultos positivos y referentes -vengan del campo profesional o personal- que respondan con confidencialidad y sinceridad a sus preocupaciones.

Si los adultos ponemos una cuestión de moda -y la Marihuana, está- tenemos más riesgo de llamar la atención que de disuadir a los potenciales consumidores. O si tanto remarcamos que el consumo se da mayoritariamente en grupo, aportarles motivos útiles, o al menos, cómodos: una buena manera de diferenciarse del grupo -ser auténtico- es desmarcarse de lo que a menudo se dice que hace la mayoría.

A la vez, ser capaces de sustituir la intranquilidad que supone el conocimiento de determinadas prácticas -que conllevan riesgos- por la confianza en la eficacia y competencia de sus recursos. Sin olvidarnos de la previa más importante: antes que empezar a cuestionar algunos de sus comportamientos, sería bueno empezar por revisar los nuestros.

Sus fuentes de información principales no serán las revisiones científicas, las publicaciones, ni los artículos de prensa. Al contrario: la propia experiencia y la de personas conocidas (y próximas al grupos de iguales) condicionará su consumo y regulación. Y por eso sería oportuno revisar el contenido y la forma del discurso que les ofrecemos.

Por ejemplo, a aquellos que justifican sus bondades (y su consumo) apelando a los efectos terapéuticos les recordaremos que su consumo tiene poco que ver con los tratamientos de enfermedades como el cáncer. Y que está muy bien que gracias a la matrihuana terapéutica muchas personas se sientan mejor. O que la “necesidad” de relajarse -otra excusa recurrente- debe ser más propia de personas con más responsabilidades -más adultas- que ellos.

Será necesario que entiendan que tienen obligaciones formales -principalmente, académicas- y que deben aprender a gestionar su tiempo libre sin que éste afecte su día a día. Y hacerles entender que madurar empanado, haciendo un uso de los porros como si de una actividad extraescolar se tratara, al igual que chatear cuatro horas diarias de media, no es una buena manera de salir adelante.

Apelar a la discreción -que no pasotismo o tolerancia- como modo de educar e intervenir. Y ya que hablamos de tolerancia, avisarles de los riesgos de su ilegalidad. Y no ayudan las confusiones presentes en los medios de comunicación, las contradicciones vividas en la calle y otras que crecen en los balcones.

Y no hay que alarmarse ante un posible debate sobre su regulación legal, mal llamada legalización, para hacer frente al paroxismo actual.

Si no lo hacemos, entonces, muchas de nuestras acciones serán -nunca mejor dicho- señales de humo.

Firmado: Jordi Bernabeu Farrús
(Servicio de Salud Pública, Ayuntamiento de Granollers)

Protocolo para citar este artículo: Bernabeu Farrús, Jordi. Noviembre de 2010. Porros, adolescencias y señales de humo.

Porros a l’institut

Ahir a El Secret de Catalunya Ràdio vaig participar en el debat “Porros a l’institut”. Les últimes declaracions de la Consellera Rigau sobre l’impacte del consum de cànnabis als centres d’ensenyament han alertat als mitjans de comunicació. Si voleu escoltar aquesta part del programa us deixo l’enllaç.

Porros a l’institut – Catalunya Ràdio
Debatem aquesta qüestió amb Jordi Bernabeu, psicòleg especialista en adolescents i drogues de l’Ajuntament de Granollers; Pau Sánchez, estudiant de segon de Batxillerat i Sílvia Llucià, professora.
Podcast d’aquest part del programa clicant aquí
http://www.catradio.cat/audio/500465/Porros-a-linstitut

Una cortina de fum

Carta a El Periódico
Font: El Periódico. 4 de gener de 2010.
Accedeix a la notícia original clicant aquí (en castellà aquí)

Qualsevol iniciativa per preservar la salut ha de ser ben rebuda. I així hauria de passar, en teoria, amb la nova regulació legal sobre el tabac. En canvi, la realitat ens ensenya un altre escenari: ciutadans -fumin o no-, empresaris, personal sanitari i altres implicats discrepen sobre la seva aplicació. La llei qüestiona llibertats (fumar o no fumar), planteja pèrdues a empresaris en moments de crisi i apel·la al fet que la persecució del fumador no només sigui “responsabilitat” de l’Administració, ja que potencia que un ciutadà qualsevol posi una denúncia. I això no cola. A més, la llei té forats i transformarà realitats. Apareixeran noves pràctiques. Estic segur que qualsevol dels implicats -i aquí tots els ciutadans ho som- coincideix en la base de la qüestió: fumar perjudica la salut. De manera que la pregunta és: ¿s’han fet les coses bé? Probablement, no. Durant molts anys hem vist que les empreses tabaqueres han disfrutat de la total complicitat de l’Estat, que, afavorit per l’ingrés fiscal, ha donat màniga ampla a les productores i distribuïdores de tabac. No en va, el tabac és el primer producte de fiscalitat de l’Estat espanyol (es guanyen més impostos pel tabac que per la gasolina o l’alcohol). ¿Renunciarà l’Estat a 10.000 milions d’euros anuals? La seva regulació té trampa: apujant els impostos, ens assegurem l’ingrés gràcies a les persones dependents. ¿Per què no hi ha hagut abans un consens entre els ministeris d’Indústria i Sanitat per evitar posicions hipòcrites? Desgraciadament, ens hem començat a preocupar quan ha aparegut el terme “despesa sanitària”. ¿No deu ser que hem anteposat el dèficit econòmic a l’interès per la salut? El repte no és prohibir el tabac: el repte és afavorir una llei respectuosa amb tothom, que tingui el consens de tots els implicats i sigui coherent amb el concepte de salut. Mai més ben dit, això és una cortina de fum…

Jordi Bernabeu
Centelles

La llei antitabac

Carta a l’Ara. 4 de gener de 2011.
Clica aquí per descarregar-te l’article original.

Qualsevol iniciativa per preservar la salut ha de ser ben rebuda. I així hauriade passar, en teoria, amb la nova regulació legal sobre el tabac. En canvi, la realitat ens ensenya un altre escenari: ciutadans –fumin o no–, empresaris, sanitaris i d’altres implicats discrepen sobre la seva aplicació. Entre altres temes, la nova normativa qüestiona llibertats (fumar o no fumar), planteja pèrdues per a empresaris en momentsde crisi i apel·la al fetque la persecució al fumador no només serà “responsabilitat” de l’administració: potencia que el ciutadà normal ho denunciï. I això no cola. Siguem conscients que la llei té forats i transformarà realitats. Apareixeran noves pràctiques. Caldrà veure quines seran. Estic segur que tots els implicats –i aquí tots els ciutadans ho som– coincidim en una cosa: fumar perjudica la salut. Per tant, la pregunta és: s’han fet les coses bé? Probablement no. El repte no és prohibir el tabac: el repte és afavorir una llei respectuosa amb tothom, que tingui el consens de tots els implicats. Mai més ben dit: sense cortines de fum.

Jordi Bernabeu
Centelles

Adolescència i noves tecnologies: connexió o addicció?

Deixo la presentació que he fet a la xerrada de l’Aula de la Salut de Granollers al Centre Cívic de Can Gili.

 

Entrevista a La Terrassa sobre internet i adolescents

Deixo l’entrevista que m’han fet avui a la Terrassa sobre usos d’internet i adolescència.

Clica aquí per veure l’entrevista

Aclariments i diferents usos derivats de la planta de la coca

Publicat a SobreDrogues.net. Setembre de 2010.
Accedeix al pdf clicant aquí.

És força recurrent confondre termes al voltant de la cocaïna. De fet, la redacció d’aquest article ve condicionada per les notícies que han aparegut en la premsa fent referència al consum de pasta base al territori català (podeu trobar-les a aquí). Sovint es confonen usos i, per tant, la informació queda totalment condicionada a malentesos. En aquest breu i ràpid text volem descriure -a grans trets- les principals característiques de les diferents susbtàncies i processos d’elaboració del que s’entén per cocaïna, base o crack, i pasta base o basuco (a fi d’evitar confusions).

L’Erythroxylum coca és una planta de la familia de las Eritroxilàcees originària de la zona andina d’Amèrica Llatina. El seu ús està força extès en les cultures andines, princpipalment perquè les seves propietats analgèsiques i estimulants la converteixen en un “medicament” recurrent per als seus membres. Tanmateix, és una droga utilitzada arreu del món per la seva psicoactivitat.

El seu cultiu constitueix una forma de subsistència cabdal per a moltes famílies llatinoamericanes, alhora que font de maldecaps degut a les persecucions polítiques i militars de diferents governs que la volen tenir “sota control”.

D’aquesta planta poden extraure’s diferents susbtàncies, éssent la coca o cocaïna (clorhidrat de cocaïna) la més coneguda d’aquestes. Aquestes susbtàncies es troben en el mercat negre i constitueixen un diferent ventall de drogues sobre les quals aquest article considera rellevant fer-ne alguns aclariments.

El clorhidrat de cocaïna (popularment “cocaïna”, “coca”) és una sustància preparada a partir de la planta de la Erithroxylon coca. Té dos efectes principals: estimula el sistema nerviós i actua com anestèsic local. La seva presentació més habitual és en forma de pols blanca o cristalls blancs. Esnifar aquesta pols o cristalls és la forma més generalitzada de consumir-la. S’adquireix, generalemnt, a partir de grams o mitjes fraccions d’aquests. El preu oscil·la aproximadament entre els 50-60 euros per gram.

Pot generar dependència psicològica amb facilitat. De fet, habituar-se al seu consum constiueix el problema associat més greu i frequent entre els consumimdors.

De fet, el consum de coca o cocaïna és una pràctica relativament extesa entre la població general. Aquest augmenta any rere any. És la droga il·legal que més demandes de tractament genera als centres especialitzas en drogodependències.

Existeix una pràctica entre alguns consumidors de cocaïna que consisteix en untar una cigarreta de tabac comercial directament amb aquests cristalls o pols blanca de cocaïna (fer un “nevadito” o “chino”). Aquesta pràctica respòn més a l’idea d’un ritual que una forma de consum, ja que gairebé no provoca efectes. I no cal confondre-la amb fumar crack, base, pasta o qualsevol altra manera que a continuació s’expliquen.

Fumar crack o fumar base és el terme utilitzat quan s’agafa directament el clorhidrat de cocaïna (la cocaïna clàssica que trobem al carrer) i la “bullim” amb bicarbonat o amoníac (i d’altres productes, com cendra de les cigarretes) -sovint en una cullera o altre recipient-. A partir d’aquest procediment ens queda una pasta de color groc-marró que al refredar-se agafa forma de pedra o roca. Aquesta, al fumar-se amb una pipa (sovint també d’elaboració pròpia) espetega produint un soroll característic. Aquests sons onomatopeïcs que es donen al fumar-se aquestes roques (“crec, crec…”) són els que han fet que s’anomeni popularment “crack”.

És una droga altament tòxica i addictiva. Té un fort efecte estimulant del Sistema Nerviós Central, alhora que produeix sensació de plaer. Genera molta ansietat i compulsió en el consum; i la posterior dependència (sobretot psicològica). Afavoreix el desenvolupament de problemes psiquiàtrics.

En algunes zones de compra-venta podem trobar que es vengui el crack ja preparat per al consum. Encara que és un producte que els mateixos consumidors també saben preparar-se. Existeix al nostre país desde fa molts anys, encara que el seu consum acostuma a ser marginal (pel que fa a prevalença), reduït i vinculat a consumidrs problemàtics de drogues.

Basuco o paco -pasta base de cocaïna- són els noms més utilitzats per anomenar una droga elaborada a partir de les restes de la planta de la coca (els alcaloids) prèviament a l’obtenció del clorhidrat de cocaïna. Al no disposar dels presursos clàssics per l’elbaoració de la cocaïna (àcid clohrídric, per exemple) es maceren directament les fulles amb disolvents (tipus benzina).

Aquesta pasta base es consumeix per via respiratòria, amb una pipa o en forma de cigarreta. Pel que ni s’esnifa ni s’injecta. Generalment els estris per al consum són d’elaboració pròpia. I sovint podem trobar-nos amb pipes elaborades a partir d’antenes -de ràdio, per exemple-, pots de menjar i beguda, etc. De fet, a diferència de la cocaïna, la pasta base (o basuco, a Amèrica Llatina) és una droga de molt baix cost.

S’ha convertit, desde fa temps, en una droga força utilitzada en contextos amb dificultats socials d’Amèrica Llatina (tinguem present que allà és té més accessibilitat a la planta). Al nostre païs és poc present. I sovint s’utlitza errònimanet el terme “basuco” per anomenar el “crack” o la “base”.

La seva composició química la converteix en una droga altament tòxica i addictiva. Té un fort efecte estimulant del Sistema Nerviós Central, alhora que produeix sensació de plaer. Genera molta ansietat i compulsió en el consum; i la posterior dependència (sobretot psicològica).

Afavoreix el desenvolupament de problemes psiquiàtrics. A nivell físic, castiga força les vies respiratòries i el sistema cardio-vascular.

Porros, adolescències i senyals de fum

Publicat a www.sobredrogues.net
www.sobredrogues.net/porrosadolescencies

Maig de 2010.

Si deixem vagar la mirada pels mitjans de comunicació, ens adonarem que de la marihuana se’n parla molt. I trobem diferents versions: uns alerten de les repercussions del seu consum, sobretot entre els més joves; d’altres, demanen públicament la seva regulació legal; agrupacions de persones afectades per algunes malalties reclamen poder-ne fer ús per pal·liar els efectes dels tractaments, en les que està comprovat que el seu consum té efectes terapèutics; fires que anuncien i distribueixen tota una sèrie de productes per al seu cultiu; etc.

No és nou reconèixer que la marihuana i els seus derivats es consumeixen per un nombre significatiu de la població. Jove, i no tan jove. I, si bé és cert que el seu consum és important, la interpretació de les estadístiques i les possibles conseqüències del seu consum sovint és poc rigorosa. Cada vegada que apareix una dada en un mitjà de comunicació s’encén la senyal d’alarma, sovintejant informacions confuses i, fins i tot, contradictòries. Es barregen conceptes –l’ús terapèutic es contraposa al lúdic -, s’agrupen diferents realitats – no es diferencia entre qui en fa un ús problemàtic o no, i entre qui potser només l’ha provat- i es busquen causes i culpables. El debat existent tendeix a exaltar els discursos extrems. I d’entre qui en ressalta les excel·lències, a qui en nega qualsevol utilitat, els punts intermitjos s’esvaeixen donant poc joc per a extraure’n conclusions pràctiques i realistes. I davant d’aquesta doble lectura, sobre la que pivoten les interpretacions principals – estar a favor o en contra- haurem de buscar solucions que afavoreixin una convivència no problemàtica amb aquesta realitat. Si a tot això li sumem la preocupació sobreafegida que sovint envolta l’adolescència, ens assalten la inquietud i el pessimisme.

I la realitat és que tenim força adolescents que n’han fet ús. Però aquest, per norma, no és ni compulsiu ni diari. Hem de separar aquells que en fan un ús experimental – i fins i tot esporàdic -, que al cap i a la fi en són la gran majoria, d’aquells que el seu consum genera vertaders problemes, pel que fa a dependència i problemàtica associada. En l’adolescència, l’inici en el consum de cannabis pot assenyalar l’assoliment i entrada a aquest període d’edat. I ens ha de preocupar, en la mesura que parlem d’edats en les quals la persona està en un període evident de maduració. Ara bé, no és l’element central dels seus problemes i de les seves dificultats. Cal fugir de discursos simplistes. La fulla de Maria no ha de fer ombra a problemes més greus i seriosos dels joves i adolescents.

No pot ser contraproduent considerar abús o problema –com generalment es fa- qualsevol consum que es doni en aquest període d’edat? I que a més a més serveixi per justificar-ne el fracàs escolar o d’altres maldecaps dels adults? S’és permeable als catorze, quinze o setze anys – o els que sigui- als missatges que els estem oferint? Tinguem en compte que les seves fonts d’informació principals no seran les revisions científiques, les publicacions, ni els articles de premsa. Al contrari, la pròpia experiència i la de persones conegudes (i properes al grups d’iguals) condicionarà el seu consum i la seva regulació. I és per això, que seria oportú revisar el contingut i la forma del discurs que els oferim. No existeixen formes més properes per dir el mateix?

Haurem de fer-los veure que el seu consum té poc a veure amb els tractaments de malalties com el càncer, i que la “necessitat” de relaxar-se -una de les excuses recurrents- ha de ser més pròpia de persones amb més responsabilitats –denominades adultes- que no pas ells. Caldrà que entenguin que tenen obligacions formals –principalment, acadèmiques- i que han d’aprendre a gestionar el seu temps lliure de manera que no afecti el seu dia a dia. I fer-los veure que madurar empanat, fent un ús dels porros com si d’un activitat extraescolar es tractés – o estant davant d’una pantalla d’ordinador xatejant quatre hores al dia- no és una bona manera de tirar endavant.

Tindrem en compte que el consum es dóna majoritàriament en grup, i que una bona manera de diferenciar-se del grup es desmarcar-se d’allò que sovint es diu que fa la majoria. Com també que, si els adults posem una qüestió de moda –i la Marihuana, n’està -, tenim més risc de cridar l’atenció que no pas de dissuadir els potencials consumidors. La discreció –que no passotisme o tolerància- és una bona manera d’educar i d’intervenir.

Parlant de tolerància… Haurem d’avisar-los de la seva il·legalitat. I les confusions presents en els mitjans de comunicació, així com les contradiccions viscudes al carrer i d’altres que creixen als balcons, no ens ajuden gaire.

Els haurem de fer veure que el tema de les drogues genera beneficis a qui en participa de la venda i problemes a un sector de la gent que les consumeix. Pel que estarà bé “vendre” l’abstinència com una de les millors eines per evitar-se problemes. I no, en canvi, l’única, i punt. Doncs negarem una realitat present i que seguirà essent.

Davant d’un missatge ineficaç –i poc realista- tipus “No a les drogues” caldrà educar-los en la responsabilitat. I aquesta no només passa per ser abstinent, sinó per fer un bon ús de la prudència, la conseqüència i el sentit comú (“comú?”).

A més, podem aprofitar per educar i potenciar el sentit crític com a bona manera de fer front al consum –de tot, no només de cannabis-, autèntica pedra filosofal de l’adolescència.

Seria interessant qüestionar els nostres models d’intervenció. Més que donar informació –sovint errònia i poc útil si no es complementa d’altres recursos-, cal oferir formació. I afavorir la comunicació entre dos períodes d’edat amb lectures molt diferents de la realitat. Haurem de reconèixer que necessiten adults positius i referents – vinguin del camp professional o personal- que responguin amb confidencialitat i sinceritat a les seves cabòries. Tanmateix, haurem de ser capaços de substituir la intranquil·litat que suposa el coneixement de determinades maneres de fer –i que suposen un risc -, per la confiança en la eficàcia i competència dels seus recursos. Sense oblidar-nos de la prèvia més important: abans que començar a qüestionar alguns dels seus comportaments, seria bo començar per revisar els nostres.

I no cal esverar-nos davant d’un possible debat sobre la seva regulació legal, mal anomenada legalització, per fer front al paroxisme actual.

Si no ho fem, aleshores, moltes de les nostres accions seran – mai millor dit- senyals de fum.

Bernabeu Farrús, Jordi. Maig de 2010. Porros, adolescències i senyals de fum.

Drogues i adolescències: conèixer, compendre i actuar

Font: El 9nou. Divendres 19 de febrer de 2010.
Article d’opinió de Jordi Bernabeu i David Sanitjas
Descarrega’t l’article original clicant aquí.

Els adults parlem de què fan i com enfoquen la vida els nostres fills i filles o el jovent d’avui en dia. I és aquí quan ens sentim desbordats i afloren les nostres angoixes, comprensibles, i limitacions, lògiques, com a educadors. Sovint utilitzem tòpics tals com que la joventut d’ara ja no és com la nostra, i reprenem així una conversa que curiosament es dóna generació rere generació.

Històricament, l’adolescència ha estat una època transitòria en la qual el jove es prepara per al seu futur: per a l’etapa adulta. És una etapa clau per la importància que pren –o ha de prendre– el sentit de la responsabilitat, la importància de la presa de decisions, l’experimentació com a forma d’aprenentatge i la capacitat per generar pensament crític. Actualment trobem canvis importants. L’allargament de l’adolescència i la joventut com a etapa del cicle vital consolida el/la jove-present per davant de l’adult/a-futur/a. I els joves, en tant que persones, consumidors/es, esdevenen elements diana de la sobirania del mercat. Sense obviar altres elements que condicionen la seva realitat: un individualisme imperant i una (hiper)protecció legal i social.

És en aquest gran canvi en què les drogues –legals o no–, a diferència d’èpoques passades, passen a formar part d’un context de consum general i més ampli, i perden el sentit si no s’emmarquen en contextos de consum tals com la diversió, l’oci i el temps lliure. I en aquest sentit, sembla que només rebem notícies que els/les joves tenen les drogues cada cop més a l’abast; a la vegada que més joves en fan ús. I la realitat és que tenim força adolescents que n’han fet ús. Però aquest, per norma, no és ni compulsiu ni diari. Hem de separar aquells que en fan un ús experimental –i fins i tot esporàdic–, que a fi de comptes són la gran majoria, d’aquells que el seu consum genera vertaders problemes, pel que fa a dependència i problemàtica associada. Ara bé, no és l’element central dels seus problemes i de les seves dificultats.

Davant d’un missatge ineficaç –i poc realistatipus “No a les drogues”, caldrà educar-los en la responsabilitat. I aquesta no només passa per ser abstinent, sinó que per fer un bon ús de la prudència, la conseqüència i el sentit comú (comú?). Apostarem per educar i potenciar el sentit crític com a bona manera de fer front al consum –de tot, no només de les drogues–, autèntica pedra filosofal de l’adolescència. I els haurem de fer veure que el tema de les drogues genera beneficis a qui en participa de la venda, i problemes a un sector de la gent que les consumeix. Per això estarà bé vendre l’abstinència com una de les millors eines per evitar-se problemes. I no, en canvi, com l’única, i punt, ja que negarem una realitat present i que seguirà essent.

Els adults haurem de plantejar-nos si cal canviar de xip. Més que informació –sovint errònia i poc útil si no es complementa amb altres recursos–, cal formació. I afavorir la comunicació entre dos períodes d’edat amb lectures molt diferents de la realitat. Haurem de reconèixer que necessiten adults positius i referents –vinguin del camp professional o personal– que responguin amb confidencialitat i sinceritat a les seves cabòries.

I, què més? Doncs fer l’esforç per substituir la intranquil·litat que suposa el coneixement de determinades maneres de fer –i que suposen un risc–, per la confiança en la eficàcia i competència dels seus recursos.

Sobre les mesures educactives que treballem a Granollers

Deixo el reportatge que ha fet El 9Nou sobre el Programa a adolescents de Mesures educatives alternatives a les sancions administratives per consum de drogues a Granollers.
Reportatge a El9Nou sobre Mesures educatives alternatives a adolescents – 31 de desembre de 2009

Deixo també el projecte tècnic per si interessa.

 

Pàgina 11 de 12« Primera...89101112